Lo primero que me llamó la atención fue esa traducción del famoso haiku de Bashoo Esta carretera --/ nadie la transita / fin del otoño. en la que despersonaliza al propio otoño (el consabido salvo el otoño) y de la que ha habido su polémica entre especialistas. Según V. Haya, ésta traducción sería la apropiada, la que no personifica al otoño.
Y hablando de Vicente Haya, pues eso, qué buena noticia, Grego, la que nos acabas de dar. Ignoraba si estaría en algo más que el mero impartir cursos (observo que de nuevo será en la ciudad Condal) y conferencias sobre el mundo del haiku, aunque podía sospecharlo
Aguardaremos impacientes la llegada a las librerías.
Así de entrada, sólo con la lectura de lo que has tomado de la contraportada, ya me llama la atención eso de "haikus japoneses como enigmas a ser descifrados"; vaya que sí, cuando nos tenía dicho que el haiku no ha de ser una adivinanza o acertijo, sino, en sus propias palabras, que el haiku dice exactamente lo que quiere decir. Lo que hay que comprender es por qué eso que dice -sin necesidad de una doble lectura- interesa al poeta.
Y salvo este desconcertante asunto de lo enigmático de esos haikus, decir que lo del desvelamiento del corazón de quien lo intenta, es más que un desciframiento, un vaciamiento y un exponerse frente al espejo, es en buena medida lo que realmente querrá decir con ello...
Saludos


